
Me voy a Cuba. No, no tengo la fortuna de cagarme en plata para viajar a cualquier punto de la tierra sólo por diversión como lo hacen algunos. En esta oportunidad saldré por primera vez del país que me vió nacer para recojer un premio en la isla que descubriera Cristobal Colón en su primer viaje a las indias. ¿Un premio? Sí, Número Zero ganó un premio internacional Qué Número Zero hermano, ¿qué es eso? Es una iniciativa de jóvenes que quieren publicar y calentar motores preparándose para las grandes liguas del periodismo. Bueno, ganamos con un informe sobre integración regional en el Perú.
Bueno, nos vamos a Cuba. El punto es que con tanta preocupación con el viaje tengo las cuatro letras del país de los hermanos Castro dando vueltas en mi cabeza una y otra vez, sobre todo por ser un lugar con lugares turísticos importantes, e interesantes. Uno de ellos es sin duda el memorial de Santa Clara, que es coronado por un mausoleo dedicado al revolucionario argentino, adoptado por Cuba. El mismo que ha servido de inspiración a generaciones que creen en la revolución o en la posería, aquel hombre que con la mirada perdida en el horizonte quedó inmortalizado por el lente de Alberto Korda. El Ché Guevara es un mito, un martir, un héroe, un guerrillero, un ejemplo, etc. Todo depende de quien lo mire y lo admire.
Yo lo miro y no lo admirmo. El médico que dejó la bata blanca por los fusiles para luchar por la revolución es un personaje de la historia latinoamericana, y por qué no decirlo, es parte de la historia del mundo. Participe de la legendaria revolución Cubana, hombre de ideas y palabras, genera en torno a su figura un misticismo indescriptible que es imposible ignorar. Digo que no lo admiro, pero si hay cierta atracción ¿Quién no se siente atraido por Ernesto 'El Ché Guevara?
A lo que iba. Siento que no puedo viajar a Cuba, y no visitar el mausoleo del guerrillero más famosos y más mediático que sudamérica haya parido. Y por tal motivo andube buscando información sobre el lugar, el cómo llegar, y el qué encontrar. Tal fue mi obsesión de peregrino que me fui pensando en mi llegada, en estar ahí, en respirar el ambiente, en tocar la lápida, en sentir la vibra, y todo lo demás. Me quedé dormido, y al despertar en la mañana tenía un pensamiento atravezado: Hoy creo que soñé con El Ché.
Ernesto Guevara era mi amigo, y venía a mi con su boina puesta, para hablarme de la lucha armada y ese tipo de cosas. Por lo menos recuerdo que lo ví frente a mi hablandome, no sé que me decía, no lo recuerdo, tengo grabada en mi mente esa conversación pero a modo de película sin audio. ¿Qué me habrá dicho El Ché? No tengo la más minima idea, sólo espero que haya terminado su charla con la siguiente frase: ¡Periodismo o Muerte!
Nada más